Si algo tenía claro a la hora de gestionar un blog es que cuando me pasara algo muy personal, y en absoluto vinculado con facetas audiovisuales / creativas / faranduleras / trotamunderas / etcétera no haría un artículo. Porque siguiendo el camino de quienes salían del aeropuerto y tropezaban con las cámaras del “Tomate”, es sabido que no se debe hablar de la vida privada en los medios (incluido este blog), a no ser que paguen por ello.
Así que estuve pensando en hacer algo diferente… Un reportaje del concepto “nacimiento” desde la óptica del padre -ese discreto actor de reparto en esta película- pensando, ingenuo de mí, que tendría tiempo y ganas de hacer algo con la cámara de fotos del móvil. Y así empezaba la cosa:
Ese padre cronometrando el tiempo entre contracción y contracción, como atestigua la foto:
Ese padre arrancando el coche a las 4 de la madrugada y asumiendo resignado que, dado que la cabeza de la cría no asoma, no va a vivir ese añorado y espectacular momento del pañuelo en la ventanilla agitado por el viento. Y la bocina a pleno gas. Lástima:
Ese padre en la sala de espera del hospital, antes de que le inviten a entrar en la fiesta preparto, con la única compañía de una enceradora:
Y a partir de ahí, pasa lo que pasa. Que uno se deja de tonterías y empiezan a ocurrir cosas. Así que tarda tres semanas en escribir algo. Y, por supuesto, se olvida del planteamiento inicial de no colgar nada tan tan personal, y de fotografiar otra cosa que no sea la enana. Porque, afortunadamente, no somos tan previsibles.
Alicia -que nació rápido el 23 de junio, muy despejada y pesó tres kilos-, Elena y quien escribe:
A continuación, la joven con vestimenta Jedi:
Y, finalmente, la mano del padre descubriendo que, a pesar del ratón, no va ni con Windows Vista ni Mac OS. Es algo más complejo.










Escrito por josefluzo