El puente de mayo fui con mi socia Mirella al seminario de guión de Robert McKee en Málaga. Ya se sabe, autor del conocido libro y gurú de uno de los seminarios de este tipo más conocidos del mundo, cuatrocientos eurazos, una tanda ingente de kilómetros desde Zaragoza y asumir que los días festivos los va a pasar uno… en clase. Como en los viejos tiempos.
Así que ahí van cuatro pensamientos sobre el curso, y si a alguien le sirven de orientación para futuras matriculaciones, estupendo.
Me parece importante aguantar el tirón del primero de los cuatro días. Porque para los que trabajamos en el mundo docente, ciertas posturas de autoridad impostada, un tonillo arrogante en ocasiones, chistes rozando el límite y una dinámica monologista sin aceptar preguntas hacen que te enfrentes de una forma muy crítica a su planteamiento inicial. Por no hablar de las 8 horas de reloj con escasos descansos de 15 y 30 minutos. Y apenas tiempo para comer. Una mezcla peligrosa de horario ibérico y anglosajón que te tiene sentado en la butaca de 9 a 7 de la tarde. Si a eso le sumas el rollito de que el profesor tome café en su taza al más puro estilo late night o que se quite los zapatos en el escenario cuando se cansa, la cosa descoloca el primer día.
A partir de la segunda jornada la cosa cambia, porque aceptas las reglas del juego y compruebas que McKee tiene su propio guión, su propio libro, con sus puntos de inflexión bien pensados y escaso margen para la improvisación. Por lo que a mí respecta fui entrando en un curioso trance de no-desatención que hizo que mi cabeza se centrara en la materia que nos tocaba. Y se fue haciendo más y más interesante. Si no tanto el contenido -que doy por supuesto que es en sí mismo interesante- sí el obligado estado de concentración en conceptos de escritura del modelo clásico y en ideas que surgen. Algo así como ir al gimnasio, pero para la cabecica.
Así que sí. Merece la pena. Sé que no hago ningún descubrimiento. McKee es un personaje. Pero en Málaga también lo fueron las traductoras simultáneas del seminario. Unas cracks. Porque anda que no tuvieron que trabajar para seguir todos los contenidos del curso, los chistes y las anécdotas.
Y como dice él en las dedicatorias: Write the truth.
Ah, lo que fue muy bueno fue toparnos en el paseo marítimo de Málaga con Toni Genil. Estuvimos a punto de ir a la Feria de Jerez con él, pero el curso lo impidió. Pronto veremos su cameo en “Cromos”.


Mayo 19, 2008 a las 7:48 pm |
Cómo me hubiera gustado asistir a ese curso… (la verdad es que hace años me compré el manual de McKee, pero nunca llegué a leerlo).
¿Qué tal con Genil?
Mayo 19, 2008 a las 7:49 pm |
Y lo del elfo.. pedazo de cabrón.