A punto de terminar la ansiada escapada de puro ocio a Nueva York, además de mil cosas más, ya he visto a toda la gente con la que sabía iba a coincidir estos días en la Gran Manzana. Y es que, aunque no tenga gran mérito toparse con españoles por las calles de Manhattan, una curiosa alineación planetaria ha hecho que estas coincidencias fueran posibles. A eso ayuda, evidentemente, el tema del euro y el tema de la Semana Santa. Porque castellano y catalán son idiomas que escuchas constantemente por cualquier rincón. Ya decía Mecano que cuando el dólar está devaluado toca viajar a ultramar…
Pues nada, hago un breve repaso de mis encuentros y los conecto con el mundillo audiovisual que me afecta.
Los “coolhunters”. José Angel U. y su compañera Diana andaban por Nueva York al más puro estilo cazadores de tendencias -aunque ellos digan que no es exactamente lo que hacen- para su trabajo en una conocida empresa textil. Así que nos pusieron al día, si es que a Elena le hacía falta, de lugares tendenciosos en lo que a moda respecta. Algún día recuperaremos a José Angel para su antigua causa en labores de dirección artística y doblaje. Pero mientras tanto él sigue a tope con lo suyo.
Los seguidores de los pasos de Buñuel. Conocía algo del plan del rodaje de “El último guión. Buñuel en la memoria”, de Gaizka Urresti y Javier Espada. De hecho, con Gaizka había hablado de nuestra casi coincidencia en Los Angeles. Pero hasta que salimos de Zaragoza, no caí en la cuenta de que su periplo México-Los Angeles-Nueva York, tras la vida de Luis Buñuel, terminaba en la gran urbe justo cuando íbamos allí Elena y yo. Además, el californiano-aragonés Cooper había encadenado nuestro curro de los Oscar con la filmación de este documental. El caso es que quedamos a tomar una copas, a las que se apuntó también José Angel U., quien en otros tiempos había trabajado con Gaizka. Esa noche, en un bar nos pidieron 250 dólares de consumición mínima por ocupar una mesa. Éramos cinco y una no bebía. Así que a pesar de la fuerza del euro, dijimos que mejor de pie.
Marta y los visitantes. Marta Escartín es una buena amiga a la que conocí en los tiempos de los chavales, las travesías y las tiendas de campaña. Han venido a verla durante su año de intercambio como profesora, Nicolás, Carmen, Cristina y Pedro. Este curso está en un lugar cuyo nombre no recuerdo, próximo a Nueva York. Es una tía siempre atenta y nos llevó a un local con actuación de jazz, algo muy neoyorquino y que mereció mucho la pena. Y tan atenta es que en años pasados no ha dudado en echarnos cables a unos cuantos cortometrajistas. Entre ellos Paula Ortiz y su equipo, quien ha estado recientemente pasando una temporada en NY. Marta también es la culpable de que conozca al siguiente “encuentro”…
La estudiante. Megan es una californiana de 20 tacos que hace un par de años estuvo en Zaragoza en la escuela americana SYA. Y como los americanos son así, y se apuntan a hacer prácticas desde la High School, la tuvimos en Sintregua durante el curso escolar. Estuvo dándole al Premiere y al Final Cut, y a lo que se le puso por delante. Y, la verdad, tener a alguien de Los Angeles en la productora es un punto. Ahora encamina sus estudios en la NYU hacia periodismo o comunicación audiovisual. O algo así sería en España. En fin, un personaje entrañable con muy buen karma que nos llevó a cenar a un garito cubano y luego unas cervezas a la salud de St. Patrick’s.
Perla Negra. O Javier Boné. Aunque tenemos todavía una cena pendiente en Nueva York, ya le hemos visto en su ambiente, apenas unos minutos porque estaba currando. Y es que Javier, figura multidisciplinar y futura estrella mundial, trabaja en una galería del Soho, Visionaire, donde está enfrascado en tareas de producción. Ya he leído cosas similares en otros blogs, pero insisto: sabremos de él en futuros episodios. Coincidí con Javier en mi etapa docente en secundaria y bachillerato, si bien en los pasillos por intercesión de Pepe Trívez. Más tarde, junto con Juanma Bastarós y su gente, sacaron adelante el corto “Éxodo”. Y hacer un corto siempre tiene su mérito. Ha estado estudiando en la Parsons de Nueva York y se mueve en los territorios del diseño y la creación en general.
Y junto a estos perfiles humanos, el viaje está teniendo todos los elementos turísticos y consumistas que se puede esperar de esta gran ciudad. Una ciudad en la que, como ya habrán dicho miles de personas, se siente uno como en casa nada más salir del aeropuerto. Una ciudad que es de todos y que nos sabemos de memoria por las películas. Qué novedad cuento, pero es más o menos así. Y una curiosidad. No hay tanta diferencia entre el ambiente del Día de San Patricio y el Pregón de las Fiestas del Pilar. O mejor aún, el de las Fiestas de San Lorenzo en Huesca. Todos de verde con ganas de fiesta.
Y, lo confirmo, quedan pocas camisetas de Gasol, y de una sola talla, en la tienda de la NBA.


Marzo 27, 2008 a las 3:56 pm |
There´s an american boy in Zaragoza, diremos dentro de nada cuando te veamos por akí. La aventura americana que narras suena bien. Descrubrí este blog hace pokillo y seguiré visitándolo. Saludos, Aurora